Después de varios días en los que algunos amigos míos se han pasado tres días sin luz gracias al buen hacer de la compañía eléctrica en Barcelona, cualquier referencia a fluorescentes o bombillas no parece muy acertado. Pero como hemos comprobado estos días, la luz es parte muy importante de nuestras vidas y partir de ahora espero que lo sea de este blog, mezcla de periodismo, antropología y mucha curiosidad.

Cuando empecé a estudiar periodismo la gente no preguntaba demasiado. La profesión está en el centro de nuestra sociedad y cada año surgen periodistas como gremlins en el cine. Ahora bien, cuando decidí estudiar antropología, las preguntas y las bromas se multiplicaron: “¿Antropo qué? ¿Qué es eso? ¿Por qué lo haces? ¿Ah, le has cogido gusto a eso de la facultad, verdad? Bueno, bueno, no hay para tanto. La antropología es una forma más de desarrollar mi curiosidad. La curiosidad mató el gato, dice una amiga mía, y yo respondo que los gatos tienen siete vidas. ¿Queréis gastar alguna de vuestras vidas conmigo? Adelante, pues. Por cierto, cuando salgáis, apagad la lámpara, por  favor. 😉

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