David BeckhamNo me he vuelto loco ni me he caído de un caballo al ver una luz celestial ni he tenido ninguna experiencia mística. Abrir un post con este titular es algo más que una provocación pues la història de la religión és un compendio de sincretismo y mezcla de cultos. Ahora bien, en pleno siglo XXI la religión clásica debe compartir culto y devoción con el mundo del deporte. La política, la música, pero sobre todo el deporte nos han traído unos cultos en constante evolución que nada tienen que envidiar a las grandes religiones monoteístas.

Evidentemente no se trata de una sustitución sino en la mayoría de los casos hablamos de sincretismo, es decir, la unión y conciliación de doctrinas distintas, Si en Cuba el catolicismo se mezcla con los cultos africanos, ¿qué podemos decir de los cultos maradonianos relacionados en su apariencia a las religiones cristianas clásicas? La iglesia Maradoniana es un ejemplo claro de la incisión de los mitos deportivos en el conjunto de creencias del siglo XXI.

Santo subito

“Santo subito!” (“¡Santo ya!”) es lo pedían muchos fieles en San Pedro a las pocas horas de la muerte de Juan Pablo II. La devoción por el Papa polaco ha hecho que en pocos años la aparición de posibles milagros de Wojtila se hayan multiplicado. El caso más curioso, no obstante, es la pretendida intercesión del pontífice en el accidente que tuvo el piloto polaco Robert Kubica. Según informó la agencia polaca PAP citando fuentes del Vaticano, se investigaba si Juan Pablo II obró el “milagro” de que Kubica saliera ileso tras chocar a 280 kilómetros por hora contra un muro en el Gran Premio de Fórmula 1 de Canadá el 10 de junio. Kubica siempre corre con un casco que incluye el nombre del Papa ya fallecido.

En 2004 falleció Miklos Feher, jugador húngaro del Benfica por una tromboembolia pulmonar en un césped de Portugal. Desde entonces, la peregrinación y rezos en su tumba han sido constantes y ya hay quien advierte sus soluciones milagrosas.

La religión futbolística y sus nuevos mitos avanza de una forma imparable al mismo ritmo que se continúan practicando ritos eucarísticos para ganar títulos (visitas de los diversos equipos de la Liga española a sus respectivas patronas, por ejemplo) o ritos paganos para echar males de ojo o provocar la buena suerte (ajos detrás de las porterías, etc.). Ya no se trata de pura superstición sino de elementos y personajes que movilizan las masas y hacen resurgir nuevas creencias.

¿Qué pinta Beckham a estas alturas? Sin iglesia concreta (aún) el británico es algo más que un puro fetiche mercantilista. Bechkam es, en sí, un milagro mediático. Un jugador mediocre como él ha sido capaz de convertir sus acciones en millones de dólares, contratos publicitarios y una extensa congregación de fieles allí por donde pasaba. Pero el culto se propaga y sigue en vigor a pesar de su salida del Real Madrid.

‘Quiero ser como Beckham’ fue una de las películas británicas más aclamadas por la crítica en los últimos años y ponía de relieve este culto al ‘beckanismo’ a la que los periódicos deportivos de Madrid se apuntaron hace tiempo, pasando de ser un culto de adolescentes a un a creencia pues el inglés debía ser el Mesías del Madrid de Florentino.

Ahora Beckham se ha ‘retirado’, igual que Jesús, a las montañas. En este caso, a los montes de Hollywood a la espera que su presencia en Los Ángeles evangelice las tierras americanas.

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