Lopera y Del NidoEl viernes pasado, mi último post se titulaba “Beckham, un nuevo santo”. La mala fortuna hizo que en ese artículo citara entre otros a Miklos Feher, jugador húngaro que murió en similares circunstancias que Antonio Puerta. Me resulta poco gratificante haber escrito eso un día antes de la muerte del sevillista. Malas coincidencias.

Lo vivido estos días en Sevilla es la triste pero cruda realidad, la del fútbol que está a flor de piel y la de muchos deportistas que corren la misma suerte que el sevillista. ¿Qué más se puede añadir a todo ello? Puerta entra de lleno en la consideración de mito, porque tal y como publicó La Vanguardia (“Sevilla mitifica a Puerta”) desgraciadamente el número 16 del Sevilla se convierte en algo más que un recuerdo.

Altares, velatorios y miles de mensajes en el Sánchez Pizjuán forman parte de una iconografía que nos recuerda precisamente a la Semana Santa de la capital andaluza. Antes, la muerte o el sufrimiento en directo (el desvanecimiento de Puerta en el Sevilla-Getafe del pasado sábado) nos subraya que en la era de las nuevas tecnologías todo aquello que se vive en directo y en ‘prime time’ se vive desgraciadamente el doble. El impacto visual del ‘caso Puerta’ ha dado la vuelta al mundo y ha incrementado las audiencias de sitios como Youtube (algunos videos del sevillano estuvieron en el ‘top five’ de los más vistos esos días).

España, conmovida y el mundo del deporte paralizado ante un suceso de incalculable dolor. No obstante, me quedo con dos imágenes: Primero, los jugadores del Barça enfundados con la elástica blanca del Sevilla Club de Fútbol. Bonito gesto. Segundo, el abrazo sincero entre Del Nido y Lopera (¿quién dijo enemigos irreconciliables?). Sinceramente me alegro por este acto que algunos ya han descrito como ‘el último gol de Antonio Puerta’.

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