Los días se suceden con diversas sugerencias sobre las leyendas urbanas deportivas. Gracias a todos por tan variada actualidad de bulos e historias malditas. Mis compañeros Àxel y Tori me han recordado la famosa leyenda de las natillas. ¡Más que una leyenda urbana es una auténtica maldición!

Transcribo de ‘Microsiervos’ la siguiente aseveración:

“Esta leyenda urbana viene a afirmar que todo aquel deportista que protagoniza los anuncios televisivos de las famosas natillas de Danone (renombradas a Danet hace tiempo) queda marcado como gafe y desde ese momento su carrera entra en declive. En el blog en que lo encontré repasan la lista:

  • 1997: Caminero y Sergi Bruguera
  • 1998: Alex Crivillé y Alfonso
  • 1999: Gerard y Morientes
  • 2000: Luis Figo y Guardiola
  • 2001: Casillas, Ferrero y Luis Enrique
  • 2002: Ángel Llacer, Casillas, Xavi
  • 2006: Ronaldinho”

Casillas quizás sea el único que se salve de esta lista. Ahora, en los otros casos, la potencia del producto está contrastada…

Ahora bien, hablando de maldiciones, también viene a cuento hablar de la maldición de las portadas de Sports Illustrated. “El caso es que esta leyenda se parece mucho a la también conocida Leyenda sobre la portada de Sports Illustrated que explican en Freakonomics con gran detalle. Viene a ser casi igual: «Quien sale en la portada de S.I. queda gafado y su carrera hundida. Un análisis reveló que un 37% de los que aparecían en la portada resultaban «afectados» por el gafe y sus carreras empezaban la «cuesta abajo» desde ese momento”.

Sigo ilustrándome en Microsiervos: La maldición del juego de futbol americano Madden NFL que es otra variante casi idéntica, con un videojuego de EA en cuyas portadas aparecen jugadores que luego misteriosamente «decaen» con el tiempo. “

En este caso, llegados a este punto, por favor, ¿os acordáis de alguna famosa leyenda depotiva? Creo que vuestras aportaciones son geniales para este antropólogo-periodista de treinta años, hoy medio resfriado y con pocas neuronas… 😀

PD: Lo bueno de las maldiciones es que, a contrario de las leyendas urbanas, se rompen y se pueden cambiar. Los bulos y los mitos perduran década tras década aunque salga Ricky Martin sin perro y sin mermelada.

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