Esta semana empieza la Eurocopa y de curiosidades hay muchas como por ejemplo, la que nos lleva a una página web que ofrece camas libres para los ‘eurofans’ en territorio centroeuropeo. Además me sorprendió la acción que empezaron algunos aficionados austríacos para recoger firmas y así evitar que su selección participara en la Eurocopa como anfitriona. Los austríacos dicen que el nivel de su selección no la hace digna de participar al lado de las mejores selecciones del continente. Pero dejadme que hoy no me detenga en estas consideraciones sino en ofrecer un buen homenaje a Matthias Sindelar, no sólo el mejor jugador austríaco de todos los tiempos sino un tipo con una dignidad a prueba de bomba, nunca mejor dicho porque fue uno de esos hombres que tuvieron que vivir en un período tan convulso como la ocupación nazi de su país.


Sindelar, nacido en 1903, es considerado el ‘Mozart’ por su elegancia. Datos extraídos de la Wikipedia afirman que “a los 15 años fichó por el Hertha Viena, antes de entrar al primer equipo del Austria Viena, guiándolos a la conquista de tres Copas de Austria en sus tres primeras temporadas en el club. En 1926 Sindelar debutó por la selección austriaca, convirtiendo el gol de la victoria en el triunfo por 2-1 sobre Checoslovaquia. Luego marcaría en dos oportunidades en la goleada por 7-1 sobre Suiza. En total, Sindelar jugaría 44 veces por su país, anotando 27 goles.”

Lo más remarcable no fueron sus goles solamente. Matthias en 1938 rehusó jugar por la selección alemana después de la anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938. Y eso que nació en el seno de una modesta familia judia. ¿Héroe o inconsciente? El desenlace de su historia no podría ser más negro. Cosas del destino, a Sindelar lo encontraron muerto junto a su novia, en su apartamento en Enero de 1939. Los informes policiales de la época afirmaron que el jugador y su pareja se suicidaron por inhalación de monóxido de carbono de una estufa. Lo cierto es que durante esa época en Austria se registraron unos índices de suicidios muy elevados. Justo cuando el país se íba a la deriva de las manos del nazismo.

Quizás Austria no tenga una de las mejores selecciones del mundo pero por el sólo hecho de haber tenido en sus filas un hombre como Matthias Sindelar, la convierten en una selección a respetar. Vaya para Sindelar mi más sentido homenaje.

PD: Toni Padilla, gran periodista que colabora en RAC1, explicó esta semana la historia de este futbolista. Quiero dejar claro que yo sólo he intentado reproducir algunas de las cosas que narró Padilla, un genio en esto de conjugar el futbol y la historia del siglo XX.

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