A cuatro días de la inauguración de Pekín 2008 parece que algunos medios de información general parece que lleven entre ceja y ceja los reportajes pro derechos humanos en el país asiático más como recurso del editor a quién le faltan noticias para llenar que como auténtica devoción humanitaria.

Me parece que a estas alturas ya ha quedado patente mi postura sobre organizar unos Juegos Olímpicos en China. Ahora bien, una vez en la pomada no me sirve la postura del campeón contra las manchas George Bush aludiendo más o menos directamente el hecho que este país aún le falta un largo recorrido en derechos individuales y colectivos. ¿A caso Estados Unidos puede presumir de derechos humanos con Guantánamo, las prisiones flotantes o la pena de muerte?

Desengañaros los que aún vivís en la parra, los toques de atención del águila al dragón tiene que ver más por los intereses económicos y liderazgo mundial que no por pura conciencia moral. Pongamos como ejemplo Sudán, tablero en el cual las fichas chinas y estadounidenses están puesta hace tiempo. El continente africano es el territorio de esta nueva guerra fría. Quedaros en un detalle, al azar: El abanderado estadounidense que saltó al ‘Nido’ en la ceremonia de inauguración. Lopez Lomong, deportista de origen sudanés, que huyó a los seis años de un campo de refugiados. Mientras los europeos de la NBA ondeaban sus banderas en el Estadio Olímpico, Estados Unidos jugaba otra batalla. Otra vez me rio de los que pretenden separar deporte y política.

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