Las palabras de Sánchez Llibre sobre la adulteración de la Liga puede justificarse por la tensión y el calentamiento global perico tras el derbi. No obstante, tras la tempestad alguien en el club blanquiazul debería bajar el balón al piso y dejar de tensionar la cuerda. Denunciar a determinados jugadores azulgrana por la celebración de los goles con la grada de los Boixos Nois no me parece lo más coherente viniendo de un club que ha tenido siempre una postura más bien tibia con los excesos de sus aficionados más radicales.

No se puede mezclar las incoherencias y errores arbitrales con un problema de largo recorrido. Es el momento de pensar con la cabeza y no mover los departamentos jurídicos sólo para buscar la denuncia. Está claro que la actitud de algunos jugadores del Barça no fue la más deseable en esas circunstancias pero la relación entre vestuario y grada no siempre son las más deseables, en Barcelona, Madrid o Londres.

Ahora bien, dicho esto, es el momento de sentar en una mesa todas las partes y hacer mover las neuronas para buscar soluciones y no recriminaciones. El fútbol español necesita una profunda reflexión y adoptar posturas preventivas para evitar que las gradas continúen siendo territorio comanche. No sólo es cuestión de cuidar el sector económico deportivo sino también proteger a los aficionados que se sienten amenazados y que no volverán a llevar a sus hijos a un derbi. Ahora o nunca. Es el momento de hacer bien las cosas y evitar las actitudes lamentables.

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