Cine y deporte son parte de la historia del siglo XX y ningún arte ha sabido reflejar como otra las historias y las gestas de los héroes modernos.El cine, a pesar de los finales ‘made in america, es un territorio de los perdedores, de las segundas oportunidades, de los perdedores y de las historias amargas. Si este no es tu día, quizás debas parar de leer aquí. No obstante, quizás te gusta recordar alguno de estas historias.

El culto artístico a los héroes en los campos de batalla y en las arenas olímpicas llena aún nuestros museos. A excepción de esculturas como el conocido como galo moribundo, la victoria y el éxito forman son temáticas recurrentes en el mundo clásico. En el siglo XX, con la aparición del cinematógrafo y los medios de comunicación de masas, los deportistas son los nuevos héroes… Esta vez, no obstante, las historias en el cine nos trasportan también a las puertas de la derrota. El triunfo vende, pero la batalla perdida nos enternece el corazón.

Para empezar, recordamos ‘Hossiers, más que ídolos’, un film sobre basket centrado en la historia de Norman Dale, un entrenador que después de un accidentado pasado, vive su última oportunidad al frente de un equipo universitario. Pero mientras el basket es un terreno abonado a las canastas finales, las remontadas y las rachas ascendentes, no hay un deporte que refleje mejor el crepúsculo de los dioses, el boxeo. Lo cierto es que hay muchos lugares comunes en la mayoría de películas sobre el ring: tipos que surgen de la nada, relacionados con los bajos fondos, con vidas que són montañas rusas, pero lo más importante, con segundas oportunidades.

Si debo enumerar, en este punto, me quedo con ‘Toro Salvaje’, ‘Más dura será la caída’, ‘Rocky’, ‘The Boxer’, ‘Huracán Carter’, ‘Cinderella Man’ o ‘Million Dollar Baby’.  Me resulta paradigmática la atracción del fracasado en la cuna del sueño americano como si sus historias fueran la escapatoria de un guión establecido. En momentos de crisis económicas y cinturones apretados quizás debamos recordar que toda vida, toda biografia, tiene sus segundas oportunidades.

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