Crecí con la impresión que me produjo enterarme de los abucheos y broncas que se ganó Nayim cuando jugando en el Tottenham se le ocurrió tirarse a la piscina en un partido de la Premier. Una de las cosas que más aborrezco del fútbol son los pillos y pícaros dentro de las áreas y me sonrojo aún cuando alguien simula un penalti dentro del área. De esta forma le doy la razón a Cerezo cuando dice que ficharía a Gerrard como actor tras su interpretación en el área del Atleti en la última jornada de Champions.

Me encanta la Premier, la disfruto y la saboreo en cada partido. Me encanta el ambiente de sus estadios y la realización televisiva de sus partidos. Si tengo que escoger un equipo seguramente me quedaré con el Liverpool. Aún así no me gustó la acción de Gerrard, saltando y provocando aspavientos ante el mínimo contacto de Pernía. Los ingleses, como el resto de los mortales, dejan la nobleza para mejores ocasiones. En Champions se comportan como cualquier otro equipo europeo.

La acción del capitán de los ‘reds’ no  me parece un buen ejemplo de la misma forma que no me parece buen ejemplo el ‘manoplazo’ al que recurrió ‘Kun’ Agüero hace un par de temporadas ante el Recreativo de Huelva ni las manos de Dios de Messi y Maradona.

Que le corten la mano. Quizás sea una medida farisea pero efectiva. Y si no, que hagan como en la Serie A, que sancionaron con dos partidos al Emperador Adriano tras tumbarse en el área en un Roma-Inter.

De todas maneras, si me tengo que quedar con un caramelo de ese Liverpool-Atlético del que hablaba al principio, me quedo con el excelente trabajo audiovisual de Chema G. Fuente, que grabó a la afición colchonera en su periplo por la ciudad de los Beatles. ¡Felicidades, Chema!

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