“Señor Freeman, hoy es su día de suerte. Tengo un guión que creo que podría interpretar”. Con estas palabras el periodista John Carlin se confesó al actor norteamericano Morgan Freeman en un pueblecito de Irlanda. Ambos coincidían en una cena de un amigo común y ambos han acabado en un proyecto común: explicar la vida de Nelson Mandela.

Lo cierto es que todos estamos de suerte. John Carlin presenta estos días su fantástico libro ‘El Factor Humano’ (Seix-Barral y La Campana, en castellano y catalán, respectivamente), el libro que narra los años en que Mandela está a punto de salir de la prisión hasta que se convierte en presidente de Suráfrica y une al país gracias al equipo de rugby de los Springboks. Mientras, Clint Eastwood dirige en Ciudad del Cabo el rodaje de la película basada en el libro de Carlin con Morgan Freeman interpretando a Mandela y Matt Damon en el papel de François Pienaar, el capitán de los Boks, que en 1995 conquistaron la Copa del Mundo.

Quizás muchos nombres para explicar una misma historia pero el nombre que debemos subrayar es el de Mandela, que según Carlin “el hombre es el político”. ‘El Factor Humano’ no es un libro sobre rugby. El deporte es una excusa para explicar como un país que “tenía todos los ingredientes para ser otro Afganistán derrotó el Apartheid y vio la luz hacia la democracia.

Me cuesta mucho expresar las sensaciones que me quedan después de haber leído la obra de Carlin. Quizás la recomendación es que no podéis perderos los artículos de este londinense en El País de la misma forma que esta lectura no puede pasar inadvertida. Carlin dibuja un estadista de talla mundial como Mandela, el magnetismo y el arte de seducir que tiene el ex presidente surafricano y que durante muchos años fue el preso más famoso del mundo.

Mandela plantó la semilla de la reconciliación nacional que germinó en Ellis Park con más de 72.000 personas de todos los orígenes aclamando a su presidente “¡Nelson, Nelson!” entre los cuáles miles de afrikaners, que años antes habían legimitado el regimen racista pero que en ese momento estallaron a llorar emocionados.

En tiempos de políticos de poca talla y infinitos impactos publicitarios que nos anestesían ‘El Factor Humano’ de Carlin es una epopeya necesaria, el canto a una bondad y una seducción innata en tiempos revueltos. De esa Suráfrica represora que inundaba mis retinas con imágenes en el Telediario cada mediodía he pasado a una Suráfrica capaz de perdonar y olvidar los malos tiempos ( y de la cual muchos otros países en conflicto deberían aprender). Y ahí estaba un digno periodista como Carlin para ser capaz de aglutinar sentimientos que levantan la piel de gallina.

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