Cuando el Barça asaltó el Bernabéu en 1974 con un 0-5 yo aún no había nacido y esa fue durante muchos años una de las grandes hazañas del barcelonismo. Con la llegada del ‘Dream Team’ las copas aumentaron en regularidad y los éxitos fueron más frecuentes y se consiguió un gran sueño, la Copa de Europa.

Estos últimos años un niño crecía siendo del Barça disfrutando de los jugadones de Ronaldinho, de los zapatazos de Deco, los slaloms de Messi, las manchegas de Iniesta, los goles de Eto’o y los toques de salón de Henry. Ser culé en estas últimas décadas ha sido, entrecomillas, fàcil. No obstante, ha habido décadas de barcelonismo donde ganar una Liga era toda una proeza, cada título se vivía con intensidad porque no se sabía cuando llegaría el siguiente.

Muchos culés se habrán quedado por el camino recordando tan sólo el 0-5 en Chamartín o la gesta de Basilea. A todos esos, y a los socios como mi padre que han visto pasar muchos jugadores y muchas directivas, a esos que no se han cansado nunca de ser del Barça, a todos ellos debe ir un especial homenaje tras el 2-6.

Sé que aquél recogepelotasl que abrazaba a Víctor Muñoz y a Pichi Alonso tras los penaltis en las semis contra el Goteborg y que ahora es entrenador del primer equipo azulgrana se acuerda de todas estas personas. Guardiola en la rueda de prensa del Bernabéu, tras media docena al Real Madrid, al eterno Madrid, ha dedicado el triunfo a la afición culé, sabiendo que esta noche sus jugadores han hecho feliz a mucha gente; a muchos niños pero también a muchos mayores que nunca se han rendido.

Hoy una amigo, Xavier, ha recordado que quién firmó este 2 de mayo de 2009 la crónica del Clásico en MundoDeportivo.es ha sido un periodista que en 1974 no había nacido. Algún día podré decir a mis hijos que yo sí vi ese 2-6 y al igual, se emocionan; al igual, saltan de alegría; al igual, me dicen que exagero, que cómo le va a meter seis goles el Barça al Madrid. Al igual, me preguntan qué era eso del Internet.

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