Esta mañana, tras el triunfo en la Copa del Rey, una señora ha llamado en una tertulia de TV3 diciendo que este título es gracias a un entrenador como Guardiola y que ya está bien, que ahora la gente celebraba los títulos y los detractores de Pep no salen del armario. Bueno, pues que se apunte esta señora mi nombre. Sí, yo a principios de verano dije que prefería a Mourinho como sustituto de Rijkaard. No creía capaz a Pep de llevar las riendas del equipo. Me equivoqué.

Guardiola no sólo ha sabido agarrar el mando del banquillo con autoridad sino que le ha dado una dosis de lógica y racionalidad muy necesaria después de cómo acabó el equipo la temporada pasada.

Me diréis chaquetero. Bueno, no hay para tanto. El secreto de esta conversión está en el día que Guardiola visitó nuestra redacción. Nada de grandes declaraciones ni fotos ni nada. Una simple merienda con algunos redactores que le sirvió para mostrarse como un tipo muy coherente, sencillo y que entiende el fútbol y el mundo del fútbol. Los que lo conocían de su etapa como futbolista ya lo habían advertido. Los que charlamos por primera vez, una agradable sorpresa.

Con Mourinho hubieramos tenido grandes titulares y momentos para recordar pero no sé si era la pieza ideal para pacificar un equipo y un club como el Barça. Me gusta el atrevimiento y la osadía pero quizás, esta vez, necesitábamos un tipo como Pep. El tiempo siempre pone las cosas en su sitio y esta vez el Barça ha puesto las cosas donde debían estar con el ‘noi de Santpedor’.

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