Cuando cayó el muro de Berlín, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama escribió que la Historia, una vez vencido el comunismo, había terminado. Tras el Triplete blaugrana, muchos culés tienen la misma sensación: nunca habrá un equipo mejor que consiga tantos títulos. Teniendo en cuenta que aún quedan tres títulos (dos supercopas y un mundial de clubs) para completar el trío de copas y que el Real Madrid ha contraatacado con sus nuevos galácticos, me atrevo a decir que la vida sigue, afortunadamente, aunque sea por el camino del exceso.

Y la vida sigue confrontando, según muchos analistas, dos modelos económico-sociales, el del FC Barcelona y el del Real Madrid. Laporta dice que el “modelo del Madrid es imperialista y prepotente. Nosotros tenemos un modelo propio”. Me temo contradecir al presidente pero me da la sensación que lo del Madrid no es ningún modelo sino una bacanal romana.

Florentino Pérez en su primera etapa subrayó que el equipo debía ser una mezcla de “Zidanes y Pavones” pero ya llevo tiempo diciendo que de Pavones, ni rastro. El talonario no es ningún modelo y quizás lo que se ha dicho estos días sobre la falta de ética, la inmoralidad y la prepotencia de los fichajes de Cristiano Ronaldo y Kaká tenga algo de cierto. Pero no soy profesor de filosofía y no me gusta dar lecciones.

Ahora bien, si pasamos por alto la moralidad, me parece que hablar de ‘Modelo Florentino’ es de risa. Inflacionar el mercado para que reviente a base de créditos me parece de todo menos un modelo.

Además, las comparaciones con otros deportes son odiosas. El fútbol, el deporte más popular del planeta, no está rindiendo homenaje a esa denominación. La Fórmula 1, tan elitista y exclusiva para muchos, impuso ejemplo con recortes en los salarios de los pilotos y en los presupuestos de los equipos del presente año. La NBA, por su parte, aplica unos límites salariales y presupuestarios dignos de cualquier competición deportiva profesional. Éstos son ejemplos, son modelos.

El deporte del pueblo se convierte gracias a algunos clubs como el Madrid en el deporte de Baco, del exceso a la autocomplacencia, de deportistas como Cristiano Ronaldo que son dignos ejemplos del dios del vino, celebrando al más puro estilo romano su recién fichaje blanco des de Los Ángeles a Las Vegas, pasando de los hoteles de lujo a la rica heredera de los Hilton. ¡Ave Real!

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