Argentina se juega la vida en el próximo Mundial en Montevideo pero lejos del Río de la Plata, con alguna visión un poco más extensa de su situación, sorprenden los debates futbolísticos que se abren en la grada albiceleste y ens los principales medios de comunicación del país y que se ciernen sobre el juego del mejor jugador del mundo: Leo Messi.

Lo decimos en Mundo Deportivo, Leo Messi tiene ADN Barça, por su educación futbolística en un club como el FC Barcelona que más allá de los éxitos deportivos tiene una filosofía clara de juego. Lo dice Diego Simeone, que analiza el papel de Messi a partir no tanto de su jerarquía dentro del equipo de Guardiola sino dentro de una estructura consolidada. Simeone, tan loco como jugador como templado y lógico como entrenador, es una de las únicas voces autorizadas que se atreve a defender a Messi. Se atreven con el Messías pero no con D10S. Cuestiones de jerarquía, seguramente. Ahí está el clavo de la cuestión, o uno de ellos.

Sólo en un país como Argentina se atreven a poner a un ídolo, tan ángel salvador como diablo, como Maradona al frente de la selección. Puestos a analizar, la foto en Argentina es la panzada de Diego tras el gol de Palermo y no las cuestiones sobre cuál es su papel dentro de un staff técnico como el argentino que parece el camarote de los hermanos Marx.

Dicen que Maradona no se habla con Messi, ni con Bilardo, ni con su sombra… Bueno, los integrantes de The Pixies, grupo mítico de los noventa, tampoco se hablaban sobre el escenario y ahí queda su música… ‘delicatessen’! Disparar contra Messi es más fácil que contra Maradona. Debe ser el único caso en el mundo en que el más cuestionado es un jugador y no un entrenador. Pero la cuestión no es una anécdota de ‘egos’ y personalidades complejas, más bien de un país que vive una auténtica guerra mediática entre los Kirchner y el principal grupo mediático, Clarín, con el fútbol y el poder por medio. Quizás cuando entierren -futbolísticamente- a Messi se darán cuenta que D10S ya no existe -loamos a Nietzsche– ni tiene pizarra y que la AFA es un enorme agujero negro que se traga el sentido común en un remolino de intereses gubernamentales.

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