Argentina se clasifica y luchará con todos los honores en Sudáfrica el próximo verano. Bien lo merece un Mundial que esté la albiceleste, un equipo campeón con un instinto asesino en las fases finales. Ahora bien, los técnicos argentinos -con o sin Maradona en cabeza- deben plantearse cuál debe ser el papel del mejor jugador del mundo, Leo Messi. Flaco favor al fútbol hacemos si primamos la garra y sólo la garra sobre la cabeza y la calidad. No siempre sonará la flauta, Diego.

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