Sorprendía como estos días en la votación de una radio de Rosario, en Argentina, Leo Messi no era considerado el mejor ciudadano de su ciudad. Lionel quedaba en cuarto lugar. No era excepcional. Como decía estos días el compañero periodista Walter Vargas, “Messi no es un ídolo en Argentina”. Significativo el titular después del partido contra los pincharratas: “Messi arruinó el sueño a Estudiantes”. En todos los televisores de Argentina se ha visto en ‘prime time’ a la ‘Pulga galáctica’, al jugador que vino de jovencito a Barcelona y que se ha convertido en el referente mundial, pese a quien pese.

En la final contra Estudiantes quizás no se ha visto al mejor Messi, al jugador explosivo que se dribla a medio equipo, pero sí al más decisivo, al que marca y decide, ya sea Roma contra el Manchester United, ya sea en Abu Dhabi contra los ‘pincharratas’. En la capital italiana, Xavi fue considerado el MVP pero esta vez el argentino, dejando atrás los dolores por su lesión en el tobillo, se ha coronado rey del torneo mundial.

‘Mimado’ en Barcelona

En Argentina, mediatizados por el áurea de D10S Maradona, se sigue intentado comparar a Messi con Diego. Quizás Leo ya tenga la batalla perdida pero el curriculum del rosarino ya es incomparable al del actual seleccionador argentino. La comparación empieza, quizás, por el hecho que en Barcelona se ha forjado a un héroe desde su adolescencia, cuidando sus pasos, aconsejando sus decisiones y, en definitiva, mimándole. Es la diferencia. En Argentina se le compara y se le discute su liderazgo en un equipo lleno de anarquía. En Barcelona, se le premia por su compromiso y entrega. Así debe ser.

La historia se escribe en Pekín

La temporada pasada Leo Messi empezó a saber cómo las gastaba el estratega Pep Guardiola cuando el Tribunal de Arbitraje (TAS) le dio al Barça la razón para retener al argentino en contra de sus deseos de acudir a Pekín-2008. Guardiola con el simple hecho de brindar la medalla de oro a Lionel, abrió la puerta a que este pequeño argentino liderara su equipo. La pretemporada de Leo en los Juegos Olímpicos preparó el año del mejor Barça de la Historia. Una historia forjada a golpe de anuncio… “recuerden mi nombre… Messi, Leo Messi”… Corría el año 2005. Cuatro años más tarde, ese joven cisne de pelo largo es el Balón de Oro y el más grande jugador que ha pisado la hierba de un campo de fútbol. Y no se engañen, no hay teorías conspirativas: Messi no tiene doble, es el mismo a un lado y otro del Atlántico.

CONTRACRÓNICA PUBLICADA EL 19 DE DICIEMBRE EN LA EDICIÓN DIGITAL DE MUNDO DEPORTIVO

[+] Entrevista al periodista argentino Walter Vargas

[+] Argentina analiza el Barça-Estudiantes

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