Aún emocionado por historias como la de Matthias Sindelar, el ‘Mozart’ del fútbol, he quedado atrapado por una historia aún más impactante, la del llamado Partido de la Muerte, que enfrentó en 1942 al FC Start y el Flakelf, la Selección Nacional de la Wehrmacht en Kiev. En la Ucrania ocupada por los nazis, el ejercito alemán propuso un encuentro entre un elenco de jugadores ucranianos, representados sobre todo por el Dinamo de Kiev, y los mejores futbolistas de la Alemania nacionalsocialista. La historia seguro que os suena ya que Hollywood transformó la hazaña en una película de John Houston, Evasión o Victoria.

“Si ganan, no queda nadie vivo”

En el film, Pelé, Stallone, Bobby Moore, Michael Caine y Ardiles entre otros, acabaron saliendo del estadio vitoreados por los espectadores. Pero la realidad fue un poco más dura. Los alemanes de la Wehrmacht no habían perdido nunca en territorio ocupado. De hecho, empezaron marcando al FC Start. Poco a poco, el mejor juego de los ucranianos se fue imponiendo. El 6 de agosto los ucranianos vencieron 5-1. Tres días después, los alemanes retaron nuevamente a los héroes de Kiev y a pesar de las advertencias de los oficiales nazis que visitaron el vestuario local en la media parte, los locales volvieron a ganar por 5-3. Su sentencia de muerte estaba firmada.

Ocho jugadores del Dinamo Kiev formaban parte de ese mítico equipo: Nikolai Trusevich, Mikhail Putistin, Ivan Kuzmenko, Makar Goncharenko, Mikhail Sviridovskiy, Nikolai Korotkykh, Aleksey Klimenko y Fedor Tyutchev; el resto del Start lo completaban tres jugadores de otro equipo de Kiev, el Lokomotiv: Vladimir Balakin, Vasiliy Sukharev y Mikhail Melnik. La contienda parecía totalmente desigual entre un equipo famélico, con algunos jugadores enfermos, ante un conjunto victorioso alemán reforzado con jugadores profesionales de Baviera. En el fútbol, nada está escrito. Así fue ese verano de 1942.

Tras el segundo partido, el primero en morir torturado fue Kortkykh. Los demás arrestados fueron enviados a los campos de concentración de Siretz. Alli mataron brutalmente a Kuzmenko, Klimenko y al arquero Trusevich, que murió con su camiseta puesta. Goncharenko y Sviridovsky fueron los únicos que sobrevivieron, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre del 1943. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte. En 1961, la película húngara ‘Két félidő a pokolban’ se basó en esos hechos reales para honrar la memoria de aquel equipo, y veinte años después Houston ensalzó de nuevo la hazaña. Tras la caída del Muro de Berlín, el periodista Andy Dougan decidió escribir la novela ‘Dynamo: El partido de la muerte’, en cuyas páginas se detallaba, de manera exacta, la tragedia de los jugadores del Start. Dougan contó con el testimonio del único futbolista vivo del Sart, Makar Goncharenko que, poco antes de fallecer, en 1996, seguía pensando que no era un héroe.

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