Justamente este 11 de febrero se celebran 20 años de la liberación de Nelson Mandela tras más de dos décadas de su encarcelamiento por parte del regimen de Sudáfrica. Estos día podemos disfrutar de ‘Invictus’, la película que narra la vida de Mandela tras su encarcelamiento, pasando por su resurreción como presidente del país y su consiguiente estrategia para convertir la hasta entonces racista camiseta de los ‘Springbooks’ en un símbolo de unidad nacional. La película de Clint Eastwood, junto a Morgan Freeman y Matt Damon, no tendría sentido sin el libro de John Carlin, ‘El Factor Humano’. Precisamente, en este veinte aniversario hablamos con el periodista y escritor británico sobre Mandela, Sudáfrica, el fútbol y, como no, el FC Barcelona.

-11 de febrero debe ser para tí una fecha muy especial…
-Es una fecha que la tengo increíblemente grabada en la cabeza porque es el cumpleaños de mi madre…

-¡Vaya coincidencia!
-Sí, y obviamente porque en los muchos años que he hecho periodismo y las millones de historias que he escrito esta fecha fue uno de los acontecimientos más grandes que he vivido. Fue un día en que escribí muchísimo y tuve una emoción y una tensión inmensa. Fue algo tremendo. Mandela era de los hombres más conocidos del planeta pero nadie sabía como era. Nadie lo hubiera reconocido si hubiera salido a caminar por la calle. Era un gran enigma. La gran duda era saber si íba a ser un buen líder. Muchos sospechábamos que un hombre mayor que había estado preso 27 años no íba a estar a la altura.

-Y estuvo a la altura…
-Superó con creces las expectativas!

-Cómo viviste estos primeros pasos de Mandela fuera de la cárcel?
-Imagínate, un espectáculo mediático tremendo. Fue un caos. Recuerdo que en Ciudad del Cabo dio su primer discurso pero no fue nada del otro mundo. Fue un discurso corto y en ese momento entendimos que no es buen orador. Eso no es su fuerte. Al día siguiente, cuando dio su primera rueda de prensa sí que estuvo espectacular. El 12 de febrero entendí que estaba frente al líder político que íba a ver en mi vida.

-20 años después sigues hablando muy bien de Mandela.
-Sigo hablando muy bien de Mandela pero lo importante no es que yo siga hablando bien sinó que los personajes de mi libro hablen bien. Mi libro es un trabajo de periodismo largo en el que yo casi nunca expreso una opinión propia. El hecho es que en toda la gamma posible de sudafricanos, desde gente de la extrema izquierda que piensa que Mandela fue un traidor porque no echó a todos los blancos al mar, hasta al terrorista de extrema derecha, que puso bombas, pasando por jugadores de rugby que no eran exactamente unos lumbreras,… el consenso es absoluto que Mandela es un líder especial. Muchos se pusieron a llorar ante mí hablando sobre él. Si despues de eso, yo escribiera que Mandela es un mediocre no estaría haciendo un favor ni a la verdad ni al ejercicio del periodismo.

-Estos día se habla mucho del periodismo deportivo en terminos de intransigencia y, sobre todo, de forofismo cuando se habla de los conflictos Barça-Madrid. ¿Cómo vives esta situación cuando tú siempre has intentando fomentar un periodismo deportivo de calidad?
-El periodismo deportivo tiene mucho margen para opinar. Valdano, en una frase que no es de lo más original que tiene, dice que “en el fútbol todo es opinable”. El fútbol no es una ciencia exacta sinó más bien todo lo contrario y, por tanto, está abierto a todas las opiniones. El mismo Guardiola que es como el gran santo del fútbol, el Mandela del fútbol, también se equivoca. El fichaje de Chygrynskyi ha sido un desastre y nadie me va a convencer que lo de Eto’o-Ibrahimovic ha sido una jugada brillante del Barça. Uno en el periodismo deportivo puede decir a veces cosas un poco más atrevidas. Estoy seguro que yo en mi columna a veces me paso tres pueblos. ¡Pero yo me lo paso bien!

-¿Qué te parece ‘Invictus’?
-La he visto ya cuatro veces y conozco la historia de principio a fin y nunca me he aburrido en las cuatro veces que he visto la película. Me parece que el punto a destacar es que Morgan Freeman hace el papel de Mandela maravillosamente bien.

-Ahora hablabas de Guardiola y del Barça. Estás maravillado con el Barcelona y Messi y el otro día leí que dijiste que tu gran epopeya en los últimos tiempos había sido conseguir un par de abonos del Camp Nou.
-Olvídate de los logros de mi libro. ¡Lo más importante ha sido conseguir estos abonos para ir a ver al Barça con mi hijo pequeño!

-Y tu hijo, superfan de Leo Messi, ¿verdad?
-Sí, sí, tiene la camiseta de Messi y va al campo con un gorro muy extravagante. Ahora bien, ser fan de Messi no es exactamente lo más original del mundo. Por ejemplo, el padre también es superfan de Messi.

-¿Al padre le viste más el blanco?
-¡No, que va! En eso sentido, salvando las diferencias soy como Eduardo Galeano, soy una especie de gourmet del fútbol. Me gusta encontrar buen fútbol y dónde lo encuentro, lo degusto. En otra época sí que era fan de un equipo de fútbol, nunca del Real Madrid, pero ahora soy un admirador de este Barça.

-¿Qué te parecen las próximas elecciones del Barça?
-Francamente no me importan un carajo. Hay un límite a la cantidad de cosas que a uno le pueden interesar en esta vida y hay que elegir. Tengo una lista de cosas que me interesan en esta vida pero ni en el punto número 100 están las elecciones del FC Barcelona.

-Este verano vamos a disfrutar del Mundial de Sudáfrica. ¿Qué nos vamos a encontrar?
-Me sorprendería mucho que no fuese un Mundial alegre, divertido y exitoso. Creo que la gente que no ha estado nunca en Sudáfrica se va a quedar muy gratamente sorprendida ante el nivel del país y por la simpatía de la mayoría de la gente. La gente va a llegar a Johannesburgo y se va a encontrar un aeropuerto muy grande, autopistas de cinco carriles, rascacielos enormes y mucha calidad.

-Los ‘Bafana Bafana’ [selección sudafricana de fútbol] pueden repetir la gesta de sus compatriotas de rugby al ganar el Mundial?
-Si cuantificáramos sus posibilidades, diríamos que menos de cero…si eso fuera posible. Yo no apostaría ni un duro que van a pasar la segunda fase y los sudafricanos están resignados a tener un equipo fatal y nadie no tiene ninguna expectativa. Si pasaran a segunda ronda se produciría una alegría comparable a lo que se vivió con la conquista de la copa del mundo de rugby. Lo importante es que la población está muy ilusionada porque los grandes equipos del fútbol mundial van a estar en su país y Sudáfrica se va a convertir en el centro de atención del mundo.

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