En la Segunda Guerra Mundial, el mariscal alemán Erwin Rommel no sólo tuvo que luchar contra las fuerzas aliadas sino también con las trampas de Jasper Maskelyne. Nacido en 1902 en Inglaterra, Maskelyne fue un famoso ilusionista que decidió poner sus servicios a las órdenes del ejército de Su Majestad.

Gracias a las técnicas revolucionarias -es el precursor de las mismas artes del mediático David Copperfield-, el conocido como ‘Mago de la Guerra tuvo un papel fundamental en la guerra contra la Alemania nazi en África. Se le atribuye la protección del puerto de Alejandria de los bombardeos aéreos haciendo uno de falso en la Bahia de Mayrut, así como el uso de luces reflectoras para evitar igualmente el bombardeo del Canal de Suez, lugar estratégico para los intereses británicos. El ejemplo de Maskelyne nos demuestra la importancia de aquéllo que no se ve, del espejismo, de la confusión, de la ilusión entendida como magia. Es una buena estratégica con la que están trabajando los equipos de muchos precandidatos a las elecciones del Barça.

Culturalmente asociamos el ‘no mostrar’ al engaño, a la desconfianza, el suspense o el misterio. Pero como vemos no se trata de levantar alfombras que esconden trapos sucios o armarios donde guardar cadáveres. ¿No hablan los gestos, las intenciones o los movimientos que no vemos? Hace falta micrófonos o cámaras? La estrategia no verbal, amplificada y viralizada gracias a las redes sociales no están ofreciendo mucha más información que la que simplemente veríamos entrecomillada.

Las estrategias de dos ex vicepresidentes del Barça van en este sentido. Dejan que los proyectiles de la artillería pesada de sus destractores caigan sobre Mayrut mientras su trabajo se extiende en el territorio y la masa social de los barcelonistas.

Al final, lo cierto, no obstante es que sólo las urnas y los votos de los socios del Barça decidirán. Los que piden acciones espectaculares, grandes fichajes o promesas y, sobre todo, megáfonos para gritar consignas se miran este proceso electoral con cierta decepción. No se enganyen, la puesta en marcha de la maquinaria de la candidatura del presidente saliente en otras elecciones no paralizará el espíritu Maskelyne en las elecciones del Barça.

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