Rizar el rizo. Buscar pruebas donde no las hay. Buscarle las cosquillas al que menos tiene. Esas son las primeras impresiones tras el expediente que el Comité de Competición le abre a Pep Guardiola por decir las cosas claras sobre Clos Gómez y su famosa acta en Almería. Todos nos equivocamos pero la mala fe del colectivo arbitral es sospechosa. El corporativismo de los trencillas no ayuda ni a la competición ni a la mejora de un colectivo anclado en el Siglo de Oro. Ya lo dije y lo repito: ¿Por qué son tan malos los árbitros?

Anuncios