Andrés Iniesta hace tiempo que no es Andresín. ¡Es Dios Iniesta! De Fuentealbilla al cielo. Durante todo el partido el jugador azulgrana recibió los golpes de los ‘oranje’ de la misma forma que ha toreado la defensa de Van Marwijk con elegancia e inteligencia, los mejores trazos de este genial futbolista, que además ha emocionado a todo el país con la camiseta de recuerdo al fallecido Dani Jarque.

El Iniesta de Stamford Bridge ha resurgido en este Mundial y ha puestao la guinda a su gran participación con el golazo con el que ha batido a Stekelenburg en el minuto 116. Con el Barça, Andrés dio el pase a las semifinales contra el Chelsea, a la postre, el gran billete a la final de Roma, en la que el club azulgrana ganó al Manchester United.

¡Es Magic Iniesta! El tranquilo Iniesta, al que no le gustan las grandes algarabías siempre la acaba liando con sus goles en los minutos más decisivos. Menudas ironías tiene la vida. El fútbol actual está dominado por los más pequeños grandes jugadores del FC Barcelona. Iniesta y Xavi son la metáfora de la cantera barcelonista que encumbra a jugadores a la categoría de mitos. Y es que España cuando más azulgrana ha sido, no sólo por número de jugadores del Barça sino por espíritu y pizarra, es cuando se ha demostrado más imbatible.

Ex madridistas como bandera

¡Menudo Barça-Madrid se ha jugado en Johannesburgo! El Barça en medio de una pretemporada mundialista se ha enfrentado a toda la artillería ‘oranje’ con dos ex madridistas como bandera, Robben y Sneijder, que se han mostrado incisivos. El peligro de los holandeses ha llegado de sus combinaciones mientras que las líneas de ataque de la ‘roja’ han transformado el peligro gracias a las conexiones de Iniesta y Xavi con David Villa.

Homenaje a Kubrick

En el lado contrario, Holanda pasará a la historia como La ‘Naranja Mecánica’ por su magnífico juego total en los Mundiales de 1974 y 1978. No obstante, esta noche en el Soccer City el apelativo se ha vuelto un magnífico homenaje a la película de Stanley Kubrick. En 1971, Alex, Pete, Georgie y Dill consumían leche-plus en el Voloko y canturreaban sus fechorías ‘ultra-violentas’ al ritmo de la Oda a la Alegría de Friedrich Schiler.

Esta noche, el conjunto de Bert Van Marwijk se ha parecido más a la banda de Alex que no al equipo celestial que comandó Cruyff a finales de los setenta. El juego gris holandés se ha conjurado con una violencia ináudita del once ‘oranje’, que ha liderado el ex azulgrana Mark van Bommel y que han secundado Gio, De Jong y Van Persie, principalmente. Webb no se ha atrevido a expulsar a ningún holandés y ha respondido las tarjetas con sendas cartulinas a Puyol y Ramos pero el equilibrio en el cómputo global se ha desequilibrado por la táctica subterránea. Mal asunto para lo que tenía que ser un partidazo final.

Al final, ‘ultra-emoción’ para un partido que ha sido rojo, que ha sido de Iniesta, que con sus regates ha maniatado la tensión y que ha puesto lágrimas en los ojos de sus compañeros no después del partido sino en los segundos finales. Este Iniesta es un grande, es un mito, y en el cielo, su amigo Dani, debe estar muy orgulloso de su humanidad.

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