A Dardo y Roberto

El 28 de abril de 2004 cuando la salud de Diego Armando Maradona pendía de un hilo el escritor y dibujante Roberto Fontanarrosa (Rosario, Argentina, 26 de noviembre de 1944 – ídem, 19 de julio de 2007) escribió un artículo sobre D10S y acababa con estas palabras:
“Pero es Diego. No lo den por vencido ni aun vencido. Recuerden que humilló al pirata inglés dejando a varios de ellos despatarrados por el piso. Recuerden que demostró que la mano es más rápida que la vista. Y que salía entre cuatro con el balón pegado a su zurda mágica, y sacando la lengua, como burlándose. Recuerden eso.”


De Fontanarrosa celebramos estos días el tercer aniversario de su muerte mientras que a Maradona le escribimos estos días la crónica de una muerte anunciada, como seleccionador argentino.

De Argentina me impresiona la épica del fútbol, narrada no sólo en las gradas sino por fenómenos culturales tan dispares como el tango, el lunfardo, la literatura o las artes gráficas. Y en este sentido, hace un tiempo empecé a conocer la historia de este rosarino, igual que Leo Messi, llamado Fontanarrosa.

Fenómeno de las viñetas, no pocos argentinos “se cagaron de risa” con sus viñetas, sacando punta con su fina ironía la actualidad de un país que nunca podrá dejar de ser una primera potencia futbolística. Algunas de sus obras se transmitieron por el Canal 7 de televisión pública. “Bellas mujeres y buen fútbol, que más puede visionar un intelectual”, repetía a veces. Polémico, mordaz y reflexivo, la capacidad argentina para producir cerebros geniales como Fontanarrosa es inversamente proporcional a la capacidad para que los dirigentes futbolísticos tomen decisiones cuerdas. Veáse aquí la decisión, por ejemplo, de poner a Maradona al frente de la selección argentina.

Cierto es que la divinidad de D10S en su país natal nos llega con interferencias y caricaturizada por sus comparecencias en las ruedas de prensa. No obstante, como decíamos, lo de Maradona era una muerta anunciada. Quizás alguno imaginó que las genialidades de Messi y una notable generación de futbolistas sería suficiente, al estilo de la épica de ‘Evasión o Victoria’. No es así. En el fútbol moderno, el azar se limita al resbalón de John Terry en la final de la Champions.

“A Diego no le den por vencido ni aun vencido”, Fontanarrosa decía. No será el último capítulo de Diego porque Argentina gira aún entorno a esta figura que tanto ha dado. Lástima que ya no esté el maestro de Rosario para dejar su opinión. El próximo DT de la albiceleste tiene el reto de rescatar el país del ostracismo futbolístico y mayor hazaña aún, alzar el 10 de Messi en el lugar que se merece, otro rosarino ilustre, igual que Marcelo Bielsa.

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