La salida de Ibrahimovic en globo, sin ser ventajista, era una muerte anunciada desde hacia mucho tiempo. Quizás lo que no esperábamos es que se produjera un año después de llegar como un galáctico en el Camp Nou. Aunque creo que los buenos jugadores encajan en todos los buenos equipos, Ibrahimovic no ha acabado de explotar en un equipo con el que podía haber hecho grandes cosas. Demasiado preocupado en mantener su ‘status’ y en mandar a su representante como arma arrojadiza, el sueco tampoco ha entendido que significa el FC Barcelona.

Más allá de las amortizaciones de su fichaje, números arriba y números abajo, alguien se debería preguntar cuando ficha a un jugador si el estilo futbolístico encaja y, además, si su estilo de entender el club encaja. Cuestionar la autoridad de Guardiola en estos momentos es un suicidio. Todo es discutible, pero el principio de autoridad del entrenador, sea éste un guerrero o un filósofo, debe ser inalterable en Estocolmo o Mogadiscio.

Quizás sea demasiado tarde para dar lecciones de educación a Mino Raiola pero lo que está claro es que el “sono molto contento” de su representado debería convertirse ahora finalmente en un “non capisco”… Ibra no ha entendido ni a Guardiola ni al FC Barcelona y sus prometedoras estadísticas no le han servido.

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