Lo importante no es preguntarse si Guardiola sería capaz de llevar un vestuario en el que hubiera Stoichkov o Romario sino si creemos realmente en el modelo que el de Santpedor plantea. Estos días en algunas tertulias pesaba una pregunta tras la salida de Ibrahimovic: ¿Sería capaz Pep de llevar un vestuario con Stoichkov y Romario como inquilinos? Tras la ‘cesión’ del sueco parece como si una fina película de duda se hubiera instalado sobre la figura de Guardiola. A pesar del curriculum de títulos del técnico azulgrana, su planteamiento proteccionista es la lucha constante contra un entorno capaz de fagocitar ídolos y mutar héroes en villanos. Esto es el Barça.

Algunas decisiones como la de dejar ir a los Juegos Olímpicos de Pekín a Leo Messi no se entendieron en su momento pero a la larga han dejado un poso de sensatez a las acciones del técnico más laureado de la historia del Barça. Guardiola tiene claro que los resultados mandan, que la silla no es eterna, que lo que hoy es blanco mañana puede ser negro. Aún así, su sentido común nos debería dejar el convencimiento que aunque su porcentaje de acierto con los fichajes es discutible, la gestión del vestuario es fenomenal, poniendo énfasis en conjuntar buenos trabajadores que genios de la lámpara mágica.

La filosofía Guardiola es la del trabajo en equipo, la de la conjunción de las piezas de forma tenaz, la de la confianza ciega en individuos de la casa, que como él en su tiempo, tienen como objetivo triunfar y perpetuarse en el primer equipo, sin efervescencias ni ruidos. En definitiva, Guardiola prefiere algunos hombres buenos en mano, que cien genios volando.

PD: Os dejo el nuevo anuncio de Pep Guardiola para el Banc de Sabadell, un buen ejemplo del trabajo de equipo que transmite el tipo. Ahora que viene elecciones al Parlament de Catalunya, deberiamos preguntarnos cuantos diputados ganaría el partido con el que se presentara el de Santpedor.

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