Cuando el intrépido agente británico James Bond tenía problemas acababa huyendo subido a su Aston Martin. Sus perseguidores intentaban seguirlo para atraparle pero 007 siempre solucionaba el entuerto activando algún gadget de su flamante vehículo. Mourinho es como el Aston Martin de James Bond: va dejando aceite y cortinas de humo para que nos despistemos. El Real Madrid no está ofreciendo un juego muy talentoso, sus números en la portería rival son modestos e indignos para un equipo de primera línea y aún así, lo que ocupa muchas portadas y artículos de opinión son las bravuconadas de su entrenador. Hace un tiempo os conté qué era la estrategia ‘Maskelyne‘. Utilizada por los aliados en la Segunda Guerra Mundial, el esconder la realidad con otra era una forma de preservar los objetivos intactos.

En el caso de Mourinho, construirse un personaje es una forma de preservar su intimidad, su forma de ser auténtica. Dar grandes titulares y liarla en las ruedas de prensa no es más que una salida inteligente para evitar hablar de las estadísticas entre él y Pellegrini. Va ganando tiempo porquè nos quedamos en lo accesorio.

Puede que su estilo no guste, sus estrategias conlleven demasiado desgaste, pero me atrevo a decir que el Madrid va ir a más, sin duda. Desde que Mourinho se hizo cargo del Porto, pasando por sus etapas en el Chelsea y el Inter, la optimización de su plantilla ha sido una constante y los títulos han llegado. Mourinho en una entrevista en El País a finales de agosto afirmaba que su gran reto es ganar la Liga y Champions con el Real Madrid, porque representaría ganar las máximas competiciones en otro país, después de sus éxitos en Inglaterra e Italia.

Nos podemos quedar con los fuegos artificiales y con las pretendidas ofensas a Pedro León. Creo que los tiros no van por ahí. Yo si fuera el ex del Getafe iría a muerte y buscaría más que nunca un puesto en el once titular del Madrid. Es lo que quiere Mourinho, que reta a Pedro León, a los periodistas y al madridismo en general. Pura ley darwiniana: no sobreviven los que se quejan sino los más fuertes, los que saben adaptarse al medio. Mourinho es un ecosistema, un reto constante a cualquier ser vivo.  Quizás no es la mejor opción para un presidente más preocupado en las formas que en el fondo, en la fastuosidad que en el estilo, más preocupado en hacer alineaciones que en gestionar un club.

De momento, no obstante, lo mejor desde el FC Barcelona es no entrar en su juego. Si hay posibilidades que la palabra ‘Mou’ salga en alguna declaración de Pep Guardiola, el portugués habrá ganado otra batalla. De momento, va al galope entre las neblinas, a lo ‘Sleepy Hollow’. ¿No lo véis venir? Cuidado con su guadaña.

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