¿Será inevitable la sensación que cada vez que el Barça visita un modesto equipo, alrededor de la expedición se monta una especie de operación ‘Bienvenido Mr. Marshall’? Es lógico que el barcelonismo viva de la gente y de los esfuerzos de muchos niños y aficionados que pueden disfrutar de su equipo en directo quizás una vez en la vida. Lo que es de recibo es que entre el calor humano se organice un pim-pam-pum permanente contra Pep Guardiola cada vez que el entrenador da a conocer la lista de convocados o da permisos para que los jugadores acudan (o no) a determinados actos.

Ante la convocatoria de Copa del Rey, el presidente del Ceuta afirma que Guardiola tiene “falta de sensibilidad” ya que podría dar descanso a Messi, Sergio Busquets, Valdés, Iniesta, Piqué, Alves, Puyol y David Villa. El viernes, el mismo Guardiola tuvo que zanjar el tema sobre el viaje de los mundialistas a Oviedo a recoger el Príncipe de Asturias. No son ya las quejas de los asturianos por no ver al ‘Guaje’ y a sus compañeros, sino la hipérbole son las ‘brillantes’ declaraciones del presidente de la federación asturiana, Maximino Martínez, acusando a Guardiola de ser extranjero por no entender la importancia del galardón.

Es verdad que la figura del entrenador del Barça está históricamente siempre bajo lupa pero organizar una permanente campaña de descrédito a través de artículos de opinión y declaraciones rimbombante no es demasiado ético. Decir que las vacas vuelan y preguntarle a Guardiola qué le parece que las vacas vuelen no es un método periodístio eficaz. Vivir eternamente en la polémica no debería ser la forma de vender periódicos. Hay que contar historias y el porqué suceden las cosas pero no jugar a ser William Randolph Hearst y montar cada semana tu particular Guerra de Cuba.

Ni el Barça es el Harlem Globetrotters para ir de exhibición en exhibición, ni Guardiola, una vaquilla para enseñarle cada dos por tres la verónica, probando si entra o no al quite. Lo que es pertinente, en todo caso, es preguntarnos porque el calendario de la Liga BBVA està tan poco programado televisivamente desde hace unos años. ¿Por qué cuesta tanto saber cuándo juega el Barça y a qué hora? ¿Cuesta tanto hacer algo parecido a lo que hace la Premier League? Quizás con un calendario más lógico las cosas irían mejor y no necesitaríamos cargar contínuamente contra el entrenador y contra sus decisiones.

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